miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sólo se vela por un Panamá mejor...



Me gusta creer que vivo dentro de un mundo utópico, que está lleno de fantasías que reemplazan mi cruda realidad. Donde es placentero vivir, pues aquí todo va bien y no hay manera posible de ir mal.

Me gusta creer que no hay violencia en mi país y que ningún niño se acuesta con hambre en Panamá. Creer que nadie muere y que la vida dentro de mi pequeño paraíso terrenal, es completamente segura ya que nadie tiene la necesidad de robar. Aquí todos están empleados y bien remunerados. No hay pobres, ni ricos; sólo una misma sociedad, libre de desigualdad.

Me agrada la idea de que en Panamá, la corrupción es un mito que sólo existe en cuentos de terror y que todo va de maravilla. Que vivimos en un lugar donde no hay robos, ni crímenes y donde nunca oirás de un taxista la frase "no voy" para tal lugar. Una sociedad moralizada, completamente libre de eso que algunos llaman maldad.

Aquí en mi mundo, ir a visitar a mi madre un domingo por la tarde, es tarea sencilla. No me molestaré en absoluto, pues siempre tengo agua y no habrá tranques para llegar. Cuando esté allá, gozaré de la placentera brisa de ciudad. No habrá ruidos incómodos, ni smog que respirar. Todo es más tranquilo que en la realidad. Cuando regrese a casa, no tendré que preocuparme por la imprudencia de peatones, o de conductores distraídos con sus "smartphones". Aquí las personas hablan de frente y miran hacia delante, distinto a nuestra cruda realidad.

Los Titulares principales de la prensa local, anuncian que Panamá tiene un futuro prometedor por su excelente educación, que han decidido derrumbar todas las cárceles porque ya no hay delincuentes, ladrones o asesinos que arrestar. Ya todo eso es cosa de un pasado que quizás nunca existió y que ya no vale más la pena recordar.

En mi país ya no existe el "juega vivo". Respetamos todas las leyes y procedimientos. Aquí impera la tolerancia, la paciencia y el amor. No hay shows políticos, ni atentados contra la libertad de expresión; sólo existen críticas constructivas que nos llevan a un lugar mejor. Tampoco se recuerda el rencor, sólo se vela por un Panamá mejor...

Por desgracia, este Panamá, sólo existe dentro mis sueños que están muy alejados de su no fortuita realidad. Aquella realidad en la que me despierto a diario, con la esperanza de encontrar un cambio y lograr de mi hermosa tierra, una utópica realidad.

Empezemos todos a construir un cambio, empezando por nosotros mismos. Panamá no es un país desarrollado, pero, ¿Sabes qué es lo más bello de vivir en un país en vía de desarrollo? Que tú mismo puedes hacer la diferencia para llevarlo al desarrollo. Eres tú quien puede hacer la diferencia para lograrlo. Eres tú quien puede ser ese agente de cambio que nos ayude a salir de esta situación. Todo está en nuestras manos, sólo hay que intentarlo.


Luis Díaz Abad.

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